Desde el miércoles escuchará a cuatro abogados que describirán cómo y por qué creen que mató al juez Agustín Aráoz. Esa misma acusación le valió ya cuatro años en la cárcel de Villa Urquiza. Y aunque dice estar tranquilo, Alejandro Darío Pérez sabe que esta semana se juega mucho.
Los jueces pueden encontrarlo culpable de homicidio agravado. Casi tres décadas detrás de las rejas podría ser su futuro. Y aunque el cumplimiento de la condena no sea inmediato, continuará con el arduo peregrinar de las apelaciones para conseguir que una instancia superior revoque la condena.
El tribunal también puede verse convencido por las palabras de su abogado defensor, que cerrará la etapa de los alegatos tratando de demostrar que Pérez no fue al autor de los 10 disparos al magistrado. Entonces respirará aliviado y, aunque las probables apelaciones de los acusadores no permitirán que sea definitiva su inocencia, afrontará la siguiente etapa desde otro lugar. En ese caso, serán los otros los que tengan que demostrar que los camaristas se equivocaron al absolverlo.
Por las dudas, Alejandro Darío Pérez pidió volver a hablar. Quiere tener la última chance de convencer a los magistrados, con sus propias palabras, que es inocente. Quedará en tres jueces resolver si le creen o no.